Este proyecto consiste en fábulas de Esopo adaptadas por el propio Mario Iván Martínez y musicalizadas por la música de los compositores estadounidenses Aaron Copland y Leroy Anderson.
En el escenario, los músicos que, como de costumbre, afinaban sus instrumentos previo a la tercera llamada. Encima se mostró la pantalla donde se proyectarían imágenes referentes a las fábulas. Pasaron de las 20:30 horas y al ingresar el concertino Ismael Estevané se indicó el inicio del acto.
Tras uno de los marcos del escenario que alberga relieves de Salvador Tarazona, la cabeza de un oso de peluche se asomó. Primero una, luego otra y luego otra vez. Se trataba de un ventrílocuo manejado por el maestro Mario Iván Martínez, el oso sería su principal acompañante de la noche.
El actor saludó al público y luego se dedicó a explicar de manera lúdica cada una de las secciones de la orquesta. Empezó con las cuerdas, allí resaltó la diferencia entre violines y violas. Luego se aproximó a las maderas y explicó por qué aunque la flauta sea de metal, pertenece a esa sección. Siguieron los alientos y las percusiones, pero todavía faltaba el encargado de dirigir a los músicos y fue entonces cuando el maestro Ramón Shade entró a escena.



